HEMBRAS, VARONES Y VICEVERSA

VARÓN. Dice Ana Mato que la falta de varón no es un problema médico, en alusión al derecho que las lesbianas (por viciosas) y las solteras (por pringadas) no deberían tener a tratamientos de fertilidad a través de la sanidad pública. Que paguemos con nuestros impuestos -y sobresueldos, ¡el que los tenga!- a estas rémoras feministas es sin duda un despropósito. Ya se sabe que el rol de la mujer debe ser el de fortalecer el siempre vulnerable tejido social dando su apoyo al hombre de la casa, que aporta Jaguars con el sudor de sus sobres, aunque no nos conste. Por eso, las hembras que rechazan este noble destino antropológico, negándose a encontrar al susodicho varón etc., no merecen más que el mismo desprecio por parte de nuestras arcas públicas.

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FALO. Y es que Ana Mato, como la  ya famosa Siobahn Riley, nos invita, sutilmente, a amar el pene por encima de todo, por lo menos en lo que a tener descendencia se refiere. La susodicha Siobahn, también ferviente cristiana como imagino que lo es la ministra, trazó con sus bellas manos la silueta de un enorme falo en el mapa de la ciudad de -¿en serio?!- Madonna, al hablar de las aglomeraciones del tráfico. La noticia, como no podía ser de otra manera (¿o quizás sí?) ha corrido como la pólvora, y de hecho aquí estoy yo, haciéndome eco de la misma desde mi torre de marfil bloggera.

PILILA. Teta, pilila, chichi, culo, han sido desde siempre reclamos de nuestra atención, quizás porque nos recuerdan nuestros orígenes animales, abandonados a los efluvios y las hormonas. Esa presencia fálica en el mapa de Siobahn y en la pantalla de miles de twitteros, demuestra que nunca llegamos a abandonar la niñez del todo, época hermosa en la que alabamos, de forma explícita y desvergonzada, al todopoderoso dios de lo prohibido sin un ápice de sonrojo.

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ESPOSA. La ex-esposa de Jesús Sepúlveda tiene su propia percepción de lo prohibido, probablemente más amplia que la tuya o la mía. Aunque pensándolo bien, también es una percepción que se nubla fácilmente, cuando se refiere a su bolsillo, donde hace bueno el dicho de “ancha es Castilla”. Una hembra de verdad tiene que saber asegurar el tejido hogareño y para eso, no hay mejor ligamento que los haberes.

OXÍMORON. En cualquier caso, y aunque este rabioso arrebato simule lo contrario, no quiero cebarme en Ana Mato, ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (triste oxímoron, por cierto), ya que desempeña su labor como Dios le da a entender, y nunca mejor dicho. Me cebo en que otros la eligieron para la misión antropológica de deshacer nuestro sistema de bienestar, dado, claro está, que el suyo no corre ningún peligro.

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