JAMES BOND EN CHÁNDAL

ORÍGENES. De la última película de 007, me gusta que no es una película de 007. Ese Bond en chándal, crepuscular y demacrado, vuelve a sus orígenes, no sólo en el mapa, si no en la cultura pop: con una trama sencillísima, nos devuelve a la época en la que no éramos sofisticados y los guiones podían resumirse en una línea. Me parece entrañable ese villano marica, aspirante a chica Bond, y esa chica Bond, de más de 60 años. Los ingredientes del cóctel se agitan, en lugar de mezclarse, llevando la contraria a las instrucciones de la saga, devolviéndonos un antihéroe en crisis existencial, cuya única fe inquebrantable es en lo british como razón de ser.

HORMONAS. Horas después de ver la película, leo con preocupación en El País Semanal que la calidad del semen está bajando y me pregunto si los soldaditos del agente al servicio de su majestad estarán también en entredicho, o si por el contrario, estas horas bajas en las que anda sumidos los empujan a reproducirse con más fuerza. Dicen los científicos que los hombres se nos están feminizando por efecto de los plásticos, y es que si las hormonas femeninas han llegado hasta la villanía de la saga 007, ¿dónde no llegarán?

FERTILIDAD. Habrá que ir a fecundarse a Finlandia que es donde, al parecer, están los hombres más fértiles de Europa. No sé si son fértiles, pero desde luego, su soldadesca política atinó con la gestión de la crisis hace ya algunos años, gracias a una buena visión y una mejor ejecución. O dicho de otro modo: apuntaron y acertaron, para lo cual, sin duda, hace falta una buena diana, es decir, un objetivo claro, un modelo de país, que es lo que aquí se nos resiste. A ver si a alguno de los 68 asesores sin graduado escolar de Mariano se le ocurre la idea genial. (No os extrañen, por cierto, los recortes en Educación: ya se ve que el presidente valora poco los méritos académicos.)

POLVO. Pero volvamos al semen, que siempre dio más juego. Pensando en el folleteo, se me viene a la mente el polvo de Bond en “Skyfall”: rutinario, funcionarial, con una chica que pasaba por allí y la dosis justa de ironía y ducha, para no desentonar de los filmes predecesores. Ya se sabe que el agente 007 siempre folló por cortesía, pero ahora lo hace cansado y quizás por eso, lo queremos más. Sólo el auténtico amor sobrevive al chándal devastador de los domingos y esa prueba, la más difícil de todas, la pasa Mr. Craig con honores. Tiene en Sam Mendes a un buen guía para hacerlo, ya que este lo tenía practicado en la demoledora “Revolution Road” o en la emblemática “American Beauty”.

SEMEN. Ahora que ni el semen es ya lo que era, deberíamos buscar, como Bond, una fe en algo superior. A falta de una reina madre que nos inspire (demasiado ocupada tenemos a la nuestra denunciando a Ashley Madison), a falta de políticos dispuestos a cuestionar el sistema y a cuestionarse, yo me voy a enganchar a “La Hoz“, a la espera de que encontrar a mi Obama particular. Si Melendi ha devuelto la ilusión a las señoras-que de este país, qué no conseguirá Wyoming. No sé si los votos de la tele valen lo mismo que los de las urnas, pero los míos, desde luego, serán así más representativos.

Anuncios