HAYA PAZ

NOBEL. Tienen que nombrar a la Unión Europea, premio Nobel de la paz, para que yo salga de mi letargo-vorágine (ese estado alterado de la conciencia, que abduce periódicamente a los padres trabajadores, hasta que un día, los regurgita de nuevo a su estado de individuos). Este premio Nobel sacude pues las conciencias, generando un alegre jiji-jaja en redes sociales, y permitiendo que el vitriolo patrio –con perdón, por lo de patrio-, mane en todo su esplendor. ¡Ay! Si no fuera por el sentido del humor de los suecos, no sé qué sería de estas tardes lánguidas…

DOGS. Este mismo premio, otorgado a Obama, fue ya polémico hace un par de años, pero por lo menos el presidente de los Estados Unidos es alto y guapo. Esto, que puede parecer superfluo, es importante a la hora de recibir un premio, porque indica que quien lo recoge tiene manos. Largas y elegantes, expresivas, asesinas de moscas con swing, esas manos asieron la medalla de oro del Nobel, demostrando que un hombre puede convertirse en mito. Ahora, el mito de la Unión tendrá que recoger el premio, y están todavía decidiendo quién hará los honores. ¿Será como en esas ceremonias de los Goya, donde sube hasta el apuntador, con ansias de saborear su minuto de gloria al micrófono, o pasará, por el contrario, un rápido grupo de burócratas trajeados, como si de los mismísimos Reservoir Dogs se tratara? Quién sabe. Me imagino a los altos dignatarios en plan “Ve tú. No, tú. No, tú. Cuelga tú”, con esa cortesía fina de hemiciclo.

MAQUIAVELO. Ahora que incluso se oyen teorías de la conspiración, sobre una tercera guerra (económica) mundial, en la que los países ricos europeos estarían condenando a los pobres a perpetuarse en su miseria, tiene todavía más cachondeo la concesión de este premio. Hay algo maquiavélico en este honor dado al continente, como si quisieran decirnos que la paz pasa por esta catarsis, en la que la prima de riesgo nos pacifica a golpe de depresión. Un mensaje del más allá, para que nos sintamos agradecidos por esta calma tensa. En cuanto a lo de que los países ricos ahogan a los pobres es algo, tristemente, conocido, lo que pasa es que ahora, los pobres somos nosotros.

TORO. En fin, no se sabe si este premio es como esos “haya paz” que buscan la concordia forzada en las familias mal avenidas. Y mientras unos presumen de supuesto buenrollismo, en la piel de toro –perdón, por lo de toro-, la concordia brilla por su ausencia. Eso, al menos, nos hacen pensar aquellos que, como Mas, creen que aquellas crisis trajeron estos votos. Los catalanes han salido del armario político, y lo que podía servir para generar un auténtico debate sobre quiénes somos y a dónde vamos (o sea: la ley electoral y el estado de las autonomías), no sirve más que para cuadrar el balance de las elecciones dentro de un mes.

SWING. En fin, que entre los unos y los otros, nos han dado la paz, y eso, en las películas de gansters, es señal de que estás sentenciado. Menos mal que ahora, la Sra. Lagarde nos va a dar un respiro. Aunque aprieta, tiene bastante estilo, y es que si han de mandarnos, por lo menos que lo hagan con swing.

Anuncios