ESPAÑA, MON AMOUR

CAZAR. España tiene una ironía fina que pocas veces le reconocemos. El día de la república, 14 de abril, Don Juan Carlos se rompe la cadera mientras caza elefantes en África. A eso le llamo yo un homenaje a Berlanga en toda regla. La monarquía anda maltrecha estos días y es que la caza ya no es lo que era. Si bien los reyes de todas las épocas han sido muy dados a perseguir presas –ese ha sido su cometido histórico, fueran animales indefensos o naciones renuentes-, las armas, hoy en día, se les caen, se les disparan, se les escurren entre las manos, como atrezzo oxidado de un papel que ya no les cuadra. A los juancarlistas que ayer no sabían dónde meterse con lo de la foto del elefante, yo les digo: un gen recesivo lo tiene cualquiera. Si a nosotros nos han enseñado a pagar hipotecas, a los monarcas les han enseñado a cazar con más o menos estilo. Cada cual que aguante su vela.

HUÍR. Mientras unos cazan, otros son cazados. Después de comunicarse los recortes en Sanidad y Educación, nuestro líder supremo huyó de los periodistas en el senado, en vista de que jamás atravesaría ese avispero informativo incólume. Aunque tampoco se puede decir que tras la fuga quedara ileso… Con esa extraña expresión, a la que tanto partido le sacan en El Intermedio, Mariano hace rewind y sale por el garaje para no dar explicaciones. De nuevo, yo lo entiendo: nadie en su sano juicio querría estar en su lugar. Lo raro es que él haya decidido estar ahí, cuando nadie se lo pedía. (O quizás sí. Según algunas teorías de la conspiración: un señor bajito y con bigote. O sin bigote. O una señora en calcetines. ) Qué turbia puede llegar a ser, a veces, la ética y la estética de este país.

VIVIR. Con esa poesía surrealista que sólo Google puede regalarnos, al escribir “Mariano huye” en su buscador no sólo aparece el vídeo de la noticia, si no uno titulado “Aquí no hay quien viva Mariano huye de la policía”. En él, los actores Fernando Tejero y Eduardo Gómez, encarnando a los míticos Portero y Padre del Portero, simulan una persecución arrebatada a las afueras de Madrid. Salvo por las últimas palabras, el título bien podría aplicarse al vídeo del presidente. Aquí no hay quien viva. Un poquito de por favor.

QUITAR. Por si todo esto no fuera poco, ahora Argentina amenaza con quitarnos a España. ¿O no era eso? Según José Manuel Soria, ministro de Energía y Turismo y curioso clon de Aznar, parece que sí: “La hostilidad contra nuestras empresas es contra España”. Y seguimos con la poesía, porque a eso se le llama metonimia, designar a algo con el nombre de otra cosa o el efecto por la causa. O sea, que España es sus empresas y viceversa. Por cierto, parece ser que para capear el temporal, el rey Juan Carlos salió al quite. Y ya se sabe, como dice Maximiliano Ahrens, un empresario del sector energético: “Para Cristina Kirchner no es lo mismo pelearse con Antonio Brufau que con la corona española”. Un rey lucha contra elefantes de todo tipo. Y al nuestro no se le puede negar que lo ha hecho contra algunos bastante pesados a lo largo de los años.

COMBATIR. Me está quedando el post oscuro. No sé si es porque hoy fui a ver a Goya en el Caixaforum y me han inundado esas sombras, más que las luces, que titulan la exposición. Lo de la España negra, en fin. O según leo: la “distorsión de la historia de un pueblo, realizada por sus enemigos, para mejor combatirle”. Ya se sabe que a enemigos, el peor siempre es uno mismo. A ver si en una de estas, vamos a las urnas y nos ganamos del todo.

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