CAMBIO DE ERA

Una sociedad no puede considerarse totalmente evolucionada hasta que no le nace un yanki de Minnesota en plena capital de provincias. En la nueva campaña de Mango, Gerard Piqué es la prueba viviente de que la sociedad española -con permiso de la catalana- ha alcanzado ese punto de inflexión. Rubio, rotundo, atlético: su complexión privilegiada es fruto de la transición y el gran consumo, agitados en el cóctel del estado del bienestar. La chaqueta de punto reconstruye el imaginario del campus y nos permite, casi, oler el césped fresco. Piqué sonríe, transformado en arquetipo, vendiéndonos esa desenvoltura tan norteamericana, que sólo un país joven puede defender. Dos siglas icónicas lo resumen: H.E.

Mientras las marcas mainstream evocan al macho alfa yanki, las del lujo, siempre un paso por delante, se rinden al nuevo imperio. Armani retrata así a modelos efímeras como un haiku, haciendo la reverencia a sus nuevos clientes asiáticos. De la fortaleza del semental a la flexibilidad de una geisha. Supongo que la voracidad del hombre Piqué ya no es apta en estos tiempos de crisis, donde más vale necesitar pocas calorías, en vista de su escasez.

Ya lo decía Téchiné en “Los juncos salvajes“: más vale ser junco que tronco, porque aquello de sobrevivir al embate del viento. O dicho en andaluz, antes doblá que partía.

¡Ni hao, nueva era!

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