“MADONNA NO EXISTE” O LA INVASIÓN POP

En el tebeo “Madonna no existe”, Julián Almazán, AKA Misternny, mezcla el pop con la sci-fi, para exponer una teoría de la conspiración sobre quién está detrás de la eclosión de las divas gays. La obra es efímera, en palabras del autor, y efervescente como una Fanta de naranja adolescente, en las mías. Con un humor arrebatado, nos adentra en las tripas de la M Corporation, para desvelar el gran misterio oculto tras las ambiciones rubias que pueblan nuestro imaginario colectivo. No haré aquí un spoiler, aunque me siento tentada, pero sí quiero destacar su idea clave: por qué el pop se ha vuelto gay, o dicho a la inversa, por qué los gays se han adueñado del pop (por lo menos el más comercial).

Madonna, protagonista apócrifa del cómic, declaró hace años que se sentía como un homosexual encerrado en un cuerpo de mujer, conectando con ese zeitgeist que desde hace tiempo, nos dice que debemos transgredir para ser. Dirigiéndose de forma abierta al público homosexual, atraía al resto, mostrándose bigger than life, incontenible e inconcebible: un hombre al que le gustan los hombres, dentro del cuerpo de mujer. Algo distinto, dual y completo.

Años después, Lady Gaga -esa máquina regurgitadora de contenido en tiempos hambrientos de idem- se ha nombrado heredera de este travestismo emocional. Al tomar por bandera el eslogan de que lo raro es cool, nos ha arrebatado uno de nuestros derechos inalienables: la marginalidad. Cuando esta se vuelve masiva, ¿qué nos queda?

La invasión pop actúa así como herramienta de normalización, imponiendo como patrón lo que se sale de la norma. Todos convertidos en un gran rebaño de ovejas negras, contándonos los unos a los otros cada noche, hasta caer en el sueño letárgico, discotequero y consumista. “Madonna no existe” va de esto y mucho más, además de ser muy divertido. Os animo a que descubráis toda la verdad entre sus páginas, ahora que aún estáis a tiempo de salvaros.

Por cierto, atención a los bonus tracks, sobre todo a los de mis amados Alfonso Casas (que explicándose a sí mismo, nos explica a los demás de maravilla) y Charuca (una auténtica diva del pop encerrada en el cuerpo de una ilustradora).

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