RESACÓN EN BARCELONA: HORROR Y CINE

Siguiendo las recomendaciones de mis gorilas favoritos (vuestros deseos son órdenes para mí), he ido a ver al Caixaforum de Barcelona, la exposición “El efecto del cine. Ilusión, realidad e imagen en movimiento”, una muy recomendable experiencia para luchar contra la resaca emocional de estas tardes veraniegas. En ella, la comisaria Kelly Gordon nos sumerge en las tinieblas del cine, invitándonos, nada más entrar, a pasar al otro lado del telón. De la mano de Douglas Gordon, nos convertimos así en parte del metraje y empieza la película.

Como Sergio y Alfonso, me quedo con la obra de Christophe Girardet, “Release”, una recreación hipnótica a partir de algunos fotogramas de la película de 1933 “King-Kong”. El rostro en bucle de Fay Wray, a punto se ser sacrificada, despieza el terror en miles de fragmentos, convirtiendo a la víctima en agresor. Su cara desencajada y las embestidas antinaturales de su cuerpo contagian el pánico. Hay algo morboso en la contemplación de su sufrimiento, algo sádico y masoquista a la vez, sexual y aterrador. Un cóctel clásico, al fin y al cabo, llevado al paroxismo por Girardet.

Por alguna extraña razón, esta obra me lleva a otra deriva cinematográfica bastante menos íntima y elevada: “Resacón 2 ¡Ahora en Tailandia!”. El trailer de la nueva franquicia del humor yanki me resulta un claro ejemplo de crossover. En el terror de sus protagonistas late el corazón de la comedia. Todo en esos dos minutos de gamberrismo taquillero gira en torno al miedo: sus códigos de color, apagados, penumbrosos; la presencia de animales –enteros o reventados- de tintes malignos; el grito… Sé que con esto probablemente digo más sobre mí que sobre la película, pero no puedo evitar hacer la asociación.

Del miedo puede nacer miedo o puede nacer risa. En cualquier caso y desde siempre, es un sentimiento muy fértil,  por no entrar ahora en su vertiente más utilitaria, como claro motor de la supervivencia.

Por cierto, me encuentro por casualidad en el Blog Ausente el antepasado cinematográfico de todo esto: “Le manoir du diable”, de Georges Méliès, catalogado por los historiadores como la primera película de horror. Tres minutos que recorren, desde nuestras perspectiva contemporánea, el camino inverso al del resacón tailandés: del miedo a la risa. (Lo que sigue perdurando, sin duda, es el terror gore de “The execution of Mary, Queen of Scotts”. Glups.)

En fin, amigos, unas perlitas de emoción, para animar este domingo veraniego.

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