DULCES SUEÑOS

Me encuentro, paseando por el Born, esta joya victoriana en forma de escaparate de juguetes. Sus muñecos atildados son puro prerrafaelismo: ese detalle minucioso, ese gusto por lo clásico. De tan realistas, resultan implecablemente falsos. Supongo que aislados, en una habitación poblada de licencias y pósters de teenagers multimillonarios, estos infiltrados góticos pasarán desapercibidos, cumpliendo su misión de perfección, en absoluta clandestinidad. Pero por las noches, cuando vigilen los sueños de los infantes, su halo virtuoso flotará por encima de sus dulces cabecitas, irradiando belleza, contagiándoles de la lánguida y modélica inutilidad de los vivants.

PD: sintiéndolo mucho, no puedo deciros el nombre de la tienda, porque ni lo recuerdo, ni lo encuentro en la red. Se queda esta crónica en un GRP a medias.

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