PRINCIPIO Y FIN: ASCENSOR HACIA EL CADALSO

Hoy en Principio y Fin, un comienzo rotundo, intenso, que parte del clímax amoroso, para lanzarnos al vacío en una espiral de tragedia: “Ascensor hacia el cadalso“, de Louis Malle. Como una máscara no, Jeanne Moreau abre el metraje en un primer plano desnudo, casi inmóvil. Su “je t’aime” arrastra largas horas de amor furtivo y cuando lo retoma Maurice Ronnet, en un giro brusco alrededor del teléfono, se anticipa toda la violencia que está por venir. “Si je n’entendais pas ta voix, je serais perdu dans un pays de silence. / Ce n’est pas très courageux. / Mais ce n’est pas courageux l’amour. / Tais-toi.” (“Si no oyera tu voz, me perdería en un país de silencio. / Eso no es muy valiente. / El amor no es valiente. / Cállate.”) Los diálogos, próximos al aforismo, nos conducen a un mundo abstracto donde la realidad ha dejado de existir. Esa realidad siempre a la caza, que encarcela en cubículos de oficina, en cabinas de teléfono, en rutinas demasiado terrenales.

Me gusta cómo se graban los títulos de crédito sobre los rostros de los protagonistas y cómo se enrosca la música de Miles Davis por sus recovecos. En fin, una obra maestra. No dejéis de abandonaros a esta oscura historia de amour fou, sobre todo cuando sintáis que la cazadora acecha…

Por cierto, la chispa la encendió, hace unos meses, Muack.

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