LOS COJONES DEL ALMA

LOS OTROS. Google publica su Zeitgeist 2010 y a través de las búsquedas más frecuentes, nos revela el espíritu de la época. Trazando un mapa de los afectos, nos guía por las cuitas emocionales de los internautas, que, como en Fuenteovejuna, somos todos. Chatroulette lidera los resultados mundiales. La web, creada por un estudiante ruso de 17 años –los reyes de Internet empiezan a ser como los deportistas o las modelos, caducan a los 25-, permite chatear vía webcam con completos desconocidos, siendo esta aleatoriedad el secreto de su éxito. De forma bastante literal, salta a la vista lo obvio: buscamos lo ajeno. No sabemos qué es, ni dónde está, pero que está en algún lugar, es seguro. Como decía Kundera, la vida está en otra parte.

LOS MISMOS. Entre las búsquedas españolas, preferimos ponerle nombre y apellidos a nuestros interlocutores. El primer puesto lo ocupa Facebook, seguido por una retahíla de clásicos como Tuenti o Youtube. Nada nuevo bajo el sol: nos gusta enredarnos socialmente y más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Es en “personalidades emergentes” donde encontramos las piezas más jugosas. Paula Prendes y Paco González son el tándem ganador. Chicas y deportes, siguiendo la estela visionaria de la contraportada del AS. Sara Carbonero, la tercera en la lista, no hace si no confirmarlo.

EL ÚNICO. Pero la gran revelación se encuentra sin duda en el 6º lugar: Miguel Hernández. Flanqueado por el populismo de David Guetta y la fama (¿efímera?) de Norma Ruiz, surge de pronto el poeta y volvemos a creer en la raza humana.

LOS COJONES. Fomentado probablemente por el centenario de su nacimiento, este interés masivo resulta cuando menos llamativo, inquietante, como una errata en el reino de los Justin Biebers, seres ficticios destinados a exaltar a los miles de adolescentes, que también como en Fuenteovejuna, somos todos. Parafraseando a otro gran cántabro, a mí Miguel Hernández me pone. Difícil de encajar en las generaciones de sus coetáneos, resulta hoy en día más actual que muchos, vibrante, descarnado y luminoso al tiempo. A Miguel Hernández, por dolerle, le dolía hasta “en los cojones del alma”. Tanta autenticidad en medio del ranking de Google me parece un soplo de aire fresco. Puritita vida.

EL TIEMPO. Si antes el Zeitgeist era un concepto filosófico, hoy en día es un informe de Google que se renueva cada mes. El espíritu del tiempo corre deprisa deprisa y siembra de famosos de una noche nuestro imaginario colectivo. Menos mal que de vez en cuando aparece una excepción y nos recuerda que en medio de toda esta inmediatez, en algún lugar, sigue habiendo cosas que duran más de dos telediarios.

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