AMOR A QUEMARROPA

Hace una semana, la fotografía de arriba ocupó la portada del País. Como Clarence y Alabama, Dzenneht y Umalat posaban luciendo pistola y amor. A diferencia de los personajes creados por la imaginación de Tarantino, los dos jóvenes de Daguestán no llegarían al final de su escapada vivos. Él moriría en una operación policial. Ella autoinmolada en el metro de Moscú. Insuflados de extremismo, Hollywood se infiltró en sus venas y se inmortalizaron al más puro estilo del cine de acción. Las “viudas negras”, el nuevo arma de los terroristas, dice El País. De nuevo, la fantasía del celuloide se apodera de ellos.

La violencia, como siempre, buscaba algo distinto a lo que decía.

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