QUE LE CORTEN LA CABEZA

El sombrero loco ha invadido la portada del New York Times. Por cortesía de Disney, su mirada verde nos deslumbra desde el papel y avisa de la fiebre carrolliana que se nos avecina. Francamente, estoy deseosa de que las hordas de la comercialización cambien el azul Barclays de los avatares de la vida, por la explosión multicolor de Tim Burton y el histrionismo de su musa, Johnny Depp. El primor New Age de Cameron me ha dejado exhausta con su goteo constante desde las navidades. Prometo que no tengo nada contra él y que lloro cada vez que Kate Winslet silba al final de Titanic, pero, ya que nuestras vallas y nuestro inconsciente colectivo tienen que estar permanente forrados por el último estreno, por lo menos que venga cargado con una dosis de imaginación auténtica y no en forma de sucedáneo…

Me crucé con el Sombrero en Quite An Adventure.

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