CUADROS VERSUS PUMAS

CUADROS. Emma Watson protagoniza la última campaña de Burberry. Enfundada en una gabardina clásica, es el símbolo de lo inglés y de lo cool. Sin llegar a la veintena, la actriz de “Harry Potter” se ha convertido en un icono de la moda, tiene un novio financiero y es alabada  en las revistas del corazón. Con su semblante serio, Watson nos hace entender que los cuadros son modernos y que si queremos, como ella, respirar el éxito, deberemos correr a las tiendas de la marca británica.

TÚNELES. Tras años de compartir piel con el personaje de Hermione Granger, Watson encarna a la perfección a esa jovencita repelente destinada a triunfar en la vida. Su ligera picardía, mezclada con un pronto curioso, me hace pensar en otra ninfa inglesa: la Alicia de Lewis Carroll. A punto de estrenarse en las pantallas de la mano de Tim Burton, Alicia se ha puesto de moda y descubro en Telva a otra de sus émulas, luciendo piernas y ropa, en busca del conejo blanco. Desde una adolescencia cada vez más moldeada y firme, las Alicias de nuestras portadas caen a través del túnel para erigirse en reinas del mundo adulto.

PUMAS. Mientras Emma Watson vende bolsos de Burberry, Courtney Cox anuncia una nueva serie en las marquesinas. Según “Cougar town”, los 40 son los nuevos 20 y es que las maduritas, armadas de nómina, bótox y personal trainer, se han tomado la revancha, para conquistar a los candorosos jóvenes de este mundo. Sin el lastre de las exigencias, estas hembras pumas traen los sueños cumplidos de casa y haciendo honor a Cindy Lauper, sólo quieren diversión. Además, no les importa dedicar sus recursos a invitar a sus tiernas víctimas, adueñándose del rol activo que antaño sólo pertenecía a los hombres.

SEÑORAS. Por una frívola regla de 3, si los 40 son los nuevos 20, resultará que los 20 son los nuevos 40. No hay más que ver a Emma Watson, vestida de señora para afirmarlo. Nuestros veinteañeros sufren así el mileurismo en silencio, confiando en que algún día ellos también podrán pagar no una, si no dos hipotecas, como en los viejos tiempos.

MODELOS. Ante semejante panorama, trato de descubrir en qué modelo encajar y esbozo algunas conclusiones. La juventud-divino-tesoro parece seguir siendo el canon a seguir. Tenga 30 ó 40, la mujer deberá lucir musculosa y radiante como si estuviera en la flor de la adolescencia. Combinada con este rubor juvenil, demostrará una agresividad innata, bien sea en versión Miss a lo Watson, o en versión loba a lo Cox. La mezcla perfecta entre la niña y el hombre, una combinación nunca vista, salida del sueño húmedo de un algún diseñador. Una vez más, los modelos son exigentes con las tristes mortales, pero al fin y al cabo, para eso está la televisión, nuestro pequeño dictador doméstico.

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