ROXXXY Y YO

En el musical “Chicago“, una aparentemente desvalida Roxy Hart emerge como estrella callejera, astuta y deslumbrante, ante un teatro que por fin se rinde a sus pies. Su nombre arrastra un deje de coquetería, como un ronroneo de gata caprichosa, y se ha convertido en icono del cabaret. La empresa True Companion ha elegido este mismo nombre, aunque codificado para adultos con la triple X, para bautizar a su última creación, el robot Roxxxy. Presentado en el Salón del Entretenimiento Adulto de Las Vegas, esta verdadera compañera tiene por objetivo convertirse en la pareja soñada: no sólo comparte tus intereses, en animado debate, si no que se abandonará a la pasión más profunda y arrebatada cuando lo desees. Con sus órganos sexuales artificiales, Roxxxy promete sensaciones-verité. En la imagen, dos hombres la sostienen como si estuvieran a punto de voltearla al aire, cual afortunada novia. Ella, con rostros desencajado, intenta anclarse a este extraño mundo en el que seres solitarios buscarán en ella la salvación.

Amante versátil, Roxxxy tiene mil caras: bajo el seudónimo Wild Wendy, será extrovertida y aventurera; como Frigid Farrah, reservada y tímida; maternal, en la piel de Mature Martha y dominatrix como S&M Susan. La  fertilidad y la muerte; la introspección y los otros. Roxxxy conoce nuestra dinámica interna y desde el super-yo juez de S&M Susan hasta el ello salvaje de Wild Wendy, nos acompaña en el difícil viaje del subconsciente.

Roxy Hart en Chicago cantaba: You can like the life you’re living, you can live the life you like. En brazos de Roxxxy, supongo, se hace lo segundo.

Anuncios