NAVIDADES MUTANTES

FOLLETO. El pasado fin de semana, Carrefour distribuyó en un periódico de tirada nacional (quizás en más, ¡quizás en todos!) un folleto titulado “Ilusiones cumplidas“. Con ese título a lo Dickens, la cadena de hipermercados ofrece miles de juguetes a cual más estrambótico, cerrando el folleto con un simulacro de carta a los Reyes Magos. En ella, los pequeñuelos deberán escribir con sus dulces puñitos la lista de cosas que esperan. Temblad, papis, temblad.

MUÑECO. Entre las páginas del folleto, descubro un juguete absolutamente fascinante. Mitad animal, mitad humano. Mitad icono, mitad muñeco, “Mi primer Mickey Mouse” cuesta 19,90 € y se vende en exclusiva en Carrefour. Coronado por graciosas orejitas, su frente se recorta en un doble arco, que me recuerda a Bela Lugosi y que, junto a sus manos amorfas, le confieren un aire inquietante. (Lo sé, el problema lo tengo yo, no los investigadores de mercado de Carrefour).  Es probable que el niño a quien se dirige el folleto vea su vida de un modo parecido: una transición entre dos mundos, uno mullido y sin forma / otro terroríficamente preciso. Puede que se identifique con ese ser híbrido, y en vez de despertarle ternura, le exalte un deseo de rebelión frente al mundo que le amenaza, temeroso, él también, ante la inminente conversión en Nenuco, hijo, hombre, etc.

ILUSIÓN. “Ilusiones cumplidas” es un título rotundo, mesiánico, que retumba en nuestros oídos una vez cerrado el folleto. Detrás de él, un directivo de Carrefour sabe que miles de padres agotaran su crédito para comprar “Mi primer Mickey Mouse” u otras joyas de la experimentación como “Mi chimpa mimoso” o “Lulú mi gatita cariñosa”. La senda del juguete antropomorfo da pie a auténticas joyas y me recuerda a un reciente artículo de Vicente Verdú en el que habla de cómo “el zoo San Luis de Berlín decidió hace unas semanas reemplazar un oso polar que había muerto de cáncer por la figura, construida en poliuretano, de un oso de la misma especie”.

JUEGO. Como afirma Verdú, ¿por qué conformarse con la vida cuando la réplica nos otorga una perfección perdurable y mucho más “realista”? Los niños, que son más listos que el hambre, siempre lo han sabido: ¿para qué vivir pudiendo jugar? Y así, se construyen, pasito a pasito, juguete a juguete, la vida que tendrán. Eso sí, entre el monstruoso “Mi primer muñeco Mickey” y el sexteto del apocalipsis “Barbie Fashionista”, como os podéis imaginar, me quedo con el ratoncito mestizo.

NAVIDAD. En fin, que todo esto venía a cuento del folleto de Carrefour, porque la inspiración se encuentra en lugares insospechados. Definitivamente, auguro unas navidades mutantes. Y si no, que se lo digan al creador de las luces navideñas de mi barrio, que este año nos deleita con imágenes de copas de champán, pavo al horno o solomillos. Como te lo cuento. Atrás quedaron las guirnaldas o las socorridas bolas. Casi parece un folleto de Carrefour en versión luminotécnica. Toda una loa al verdadero espíritu de la Navidad, sí señor.

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