EL MEJOR JEFE DEL MUNDO

CONTENIDO. El advertainment es una corriente de pensamiento publicitario, según la cual las marcas también pueden ser fabricantes de contenidos. Esto, en principio, ya se les suponía, diréis (si no fabrican contenidos, ¿qué hacen?), pero el contenido era otra cosa. Era mediático y no físico, porque hoy en día las cosas se valoran al kilo de GRP. En un contexto de audiencias erráticas y fragmentadas, las marcas se estrujan la sesera para llegar a sus consumidores. Los caminos del Sr. (Fabricante) son inescrutables.

CONTINENTE. Así, por ejemplo, los paquetes de Fedex en “Náufrago” juegan con nuestras vulnerables emociones. Y lo rompedor es que Fedex no pagó por ello a ninguna productora, ya que su aportación consistió en generar la idea, el contenido. ¿Hay algo reprobable en esto? Teniendo en cuenta que el product placement es más viejo que todos nosotros, parece que no. De hecho, Popeye nació de la mano de una empresa distribuidora de espinacas y Mafalda de una casa de electrodomésticos. Sin embargo, lo que me gusta es esta ambición renovada de las marcas, por hacerse dueñas de nuestro ocio audiovisual.

MORAL. Y es que la ambición empresarial hace tiempo que atravesó los límites de los balances contables. La responsabilidad social corporativa ha dado pie a unas siglas que hacen salivar a los responsables de comunicación de las multinacionales. He tenido arduos debates sobre este tema y si bien es justo que las grandes empresas dediquen parte de sus beneficios a los desfavorecidos (ese magma difuso), me genera cierto repelús que las cuestiones de la solidaridad se desplacen de lo público a lo privado y se impongan incluso a veces, con paternalismo, a empleados desorientados.

michael-scott

MORALINA. Si las empresas se hacen dueñas de nuestra conciencia a través del RSC y con el advertainment lideran nuestra imaginación, ¿qué nos queda? Sé que hablo en tono apocalíptico y que el advenimiento de la era del marketing no debe asustarme porque en el fondo ya ha ocurrido, pero me inquieta que el inconsciente colectivo se convierta en el target de alguna agencia publicitaria.

MORALEJA. Y mientras las multinacionales gobiernan el mundo, los gobiernos levantan las calles y parece que ven la vida pasar. ¿Acaso no sienten celos de estas empresas ecológicas, solidarias, recreativas, que rondan nuestros bolsillos y nuestro corazón? El día menos pensado, nombran a un CEO del mundo y en la ONU se quedan tan panchos.

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