IN OBAMA WE TRUST

PECADOS. La revista Wired publica un mapa de los pecados en el que descubrimos que California y Florida son dos de los estados más avariciosos de EEUU. La lujuria, por contra, se hace fuerte en el sureste y nos recuerda de pronto esos antros oscuros plagados de humo y sudor. La gula, la envidia, todos tienen sus feudos. Con un criterio discutible, pero estadístico al fin y al cabo, el mapa traza los vicios yanquis para deleite de sociólogos de pacotilla.

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MORAL. En un país que declara su fe en los billetes de dólar, la rectitud moral es patrimonio de cualquiera. Más bien y por decirlo políticamente correcto: de todos. Esa rectitud que de pronto parece amenazada, según Miss Palin & friends, por la reforma sanitaria que promueve Obama. La exMiss-exCandidata lanza una estrafalaria teoría conspirativa, asegurando que la iniciativa obamista permitirá que un comité de expertos defina el derecho a la vida de inocentes jubilados de Florida. (La lírica política debería estudiarse en las universidades.)

PLAGA. Mientras el bastión de la moral americana supura fantasías de sadismo, Obama continúa luchando por una cobertura sanitaria universal, armado de carisma y aura de posteridad, que es como se ganan las cosas en la sociedad televisiva. Más vale que la instaure, porque a tenor de las declaraciones de Margaret Chan, la pandemia de la gripe A arrasará nuestras confortables vidas en menos que sacas ese kleenex. En la entrevista realizada en XLSemanal, la directora de la OMS recomienda el uso de los medicamentos desarrollados contra este nuevos virus y derrocha estilazo con una pose a lo Norma Duval. Aunque la señora Chan esté nerviosa, esa pose relajada a mí me infunda serenidad, qué quieres que te diga.

MARGARETCHAN

INFIELES. Mientras podamos confiar en los laboratorios farmacéuticos multinacionales, estará todo resuelto. Tanto quejarnos de la crisis y cuando la prosperidad llama a las puertas de una industria en forma de vacuna millonaria, nos atrevemos a sospechar de su legitimidad. Este escepticismo de país civilizado nos llevará a la ruina.

CREENCIA. A los hipocondríacos de este mundo, les espera un siglo lleno de emoción, en el que la visita a un aeropuerto se convertirá en la mayor de las aventuras víricas.  Si la reforma de Obama sale bien, 40 millones de personas tendrán derecho a un seguro sanitario en EEUU. (Todos los que actualmente no tienen, excepto los inmigrantes ilegales, pero eso ya es harina de otro costal y en la historia de la humanidad hay que avanzar poco a poco.) Esperemos que llegue a tiempo de salvarnos de la nueva plaga bíblica, porque, ya se sabe, EEUU somos todos.

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