PEPE JEANS EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

ALICIA. En la última campaña de Pepe Jeans Kids (clicka aquí, imposible encontrar imágenes), una niña aparece sentada indolente en una tumbona playera. Su postura es de una entrega absoluta, delicada. En su gesto de manos aferradas al resposa-brazos y piernas huidizas que se desparraman por la arena, hay algo de Alicia cayendo por la madriguera en busca del Conejo Blanco. Sus tobillos retorcidos exhiben esa flexibilidad que irá perdiendo, a medida que su cuerpo se tense y proteja frente a la inconsciencia infantil.

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RYAN. Detrás de Alicia, un niño rubio, con aires de Ryan O’Neal, luce look  gafapasta treintañero. Si ella evoca la fragilidad y la sumisión, él es el seductor dominante que bajo un aura intelectual se llevará a las chicas de calle. En este despliegue de símbolos, Pepe Jeans nos vende el deseo de tener hijos cool, que serán lo que siempre quisimos ser. Nos vende el deseo de ser esos niños icónicos y bellos, jugando a las casitas.

CAROLINA. En Madrid el año pasado, en la Feria del Libro, vi a una mujer paseando a su bebé en un carrito de Carolina Herrera. La CH omnipresente envolvía al retoño en colores tostados elegantísimos, que conjuntaban a las mil maravillas con el bolso de mamá. Ese niño será un pijo redomado o un rebelde atronador, pero ese carrito le condena en cualquier caso al extremismo. ¿Qué verá, a duras penas, en esas letras que se encadenan a su alrededor? Quizás piense que es el estampado del mundo y probablemente así sea.

BLANCA. En mi época –que es remota e indefinida-, mis padres me compraban chándales sin marca y zapatillas de imitación. Soy de la opinión de que ese anonimato estético curte mucho y que enseña a construir la propia imagen de marca. (En eso consiste la adolescencia, supongo.) ¿Sería yo diferente de haber tenido el jersey Privata por el que luché denodadamente? ¿Más guapa, más alta? Entre aquella petición y el día en que recorté la etiqueta de una cazadora Levi’s en señal de rebeldía, se fue cimentando mi relación con el consumismo.

Alice

CONEJO. En el making-off de la campaña de Pepe Jeans, los chavales se miran a sí mismos en las fotos elegidas al final del vídeo. Se ríen con ese pudor divertido de los niños. ¿Qué verán? ¿Empezarán a ser conscientes de sí mismos? ¿Empezarán a desear ser aquello que ven? Al otro lado de la madriguera está el País de las Maravillas, donde nosotros les esperamos con ojos húmedos y grandes sonrisas plagadas de dientes.

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