PEDRÉLOPE

¿Son Pedro y Penélope nuestros Brangelina particular?

vanityabril

Vanity Fair nos regala de nuevo una portada única, en la que nuestros divos patrios miran al infinito con la certeza de haber encontrado el amor. En sus brazos entrelazados, sus declaraciones trascendentes, sus óscars, se encuentra la esencia del glamour y el romance. ¿Acaso no destilan la misma omnipresencia y santidad que la pareja de Hollywood? Y es que si Angelina es la mujer redimida y redentora, que gracias a la maternidad, dejó atrás el morbo bisexual, Pé(nelope) se ha redimido de la mano de Pe(dro), que le  ha dado el título de actriz. De niña a mujer o de bombón de la Quinta Marcha a musa del director manchego, ella ha demostrado al mundo que no hay cosa que se le meta entre ceja y ceja que no pueda conseguir. Por su parte, él se abraza a ella, vomitando amor, que como su genio, mana a borbotones.

Aun no he visto “Los Abrazos Rotos” y aunque los presagios no son buenos, pagaré con devoción mi entrada. Amo a Almodóvar pero confieso que esta saturación mediática, de la mano de una musa tan bien envasada y ajena a las Mauras o Abriles de mi corazón, me agota un poco. No me extrañaría ver pronto a Pedrélope en la portada del Hola, adoptando niños vietnamitas o africanos. Eso sí, en cuanto salga el número, me lo compro.

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