PRINCIPIO Y FIN. “ALL THAT JAZZ”.

AVISO A NAVEGANTES: como puede ocurrir en esta sección, nos encontramos con un final de película. A quienes no la hayáis visto, deciros que tampoco importa mucho porque el final está clarísimo desde el principio y que sería una pena que os privarais de ver semejante obra de arte por rigores cronológicos…  A partir de aquí, la decisión es vuestra.

“All that jazz” es sin duda una de las obras míticas del musical y pilar absoluto a partir del cual se ha desarrollado la fértil vertiente contemporánea del género. Rompe miles de esquemas, como sólo el genial Bob Fosse podría hacerlo. En esta escena, el protagonista, Joe Gideon -coreógrafo, director, hombre-orquesta del show-bizz (y álter ego del propio Fosse)- imagina entre alucinaciones, el número final, la cumbre de su obra, en un apoteosis de brillos de neón y música discotequera, que remplaza el clásico estribillo de “Bye-bye Love” por el de “Bye-bye Life”. Un derroche de ironía, buena música e impacto visual. Y una mirada que quedará grabada para siempre en nuestro corazón, la de un Roy Scheider agonizante, enamorado de la dama de blanco, la única mujer que finalmente, lo hará feliz…

Desde aquí, nuestro más sentido homenaje a Mr. Scheider.

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