ÁMAME O CÓMPRAME

Como cada año, la Tate Gallery de Londres expone las candidaturas al prestigioso premio Turner para jóvenes artistas -técnicamente: menores de 50 años-. Nos fijamos, dentro de la hornada de 2008, en la propuesta de Cathy Wilkes que conjugando maniquíes con símbolos del consumismo (tupper-wares usados, váters, cajas registradoras) o símbolos más clásicos (la jaula) nos habla -pensamos- del rol de la mujer.

Aunque su enfoque resulte demasiado obvio, en “Je suis vivant et vous êtes morts” nos quedamos con esos maniquíes que ven al público pasar desde sus  estilizadas posturas, planteándonos una cuestión con cierto jugo. ¿Qué los hace diferentes, ahora, de una escultura? Ahora que son únicos y observados, ahora que tienen que provocar una reacción o despertar sentimientos, ¿qué los diferencia de sus homólogos luciendo prendas rabiosamente actuales a la vuelta de la esquina? Se admiten apuestas. Ahí va una: que los miramos y por primera vez, los vemos, cosa que al final, es lo que permite el arte.

La obra se llama “I give you all my money” que es un título que suena a declaración amorosa de tango: rompedora, entregada y sin red. Quizás el amor rotundo e incomprensible de la artista hacia ese mercado que critica y que pronto, con suerte, la fagocitará.

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