LOS FALSOS AMIGOS

LÉXICO. Como reza la Real Academia de la Lengua, llamamos “falsos amigos” a “las dos palabras que, perteneciendo a dos lenguas diferentes, se asemejan mucho en la forma, pero difieren en el significado”. El concepto de falsos amigos es aplicable a innumerables casos en la vida y es particularmente útil para describir aquellos fenómenos que bajo una apariencia dada ocultan realidades no sólo distintas, si no a veces opuestas.

SEXO EN NUEVA YORK. Sí, la mítica serie que institucionalizó el credo de las mujeres liberadas, que nos dijo que intercambiar fluídos y frases ingeniosas era lo que hacían las modernas de pro y que elevó al estrellato universal los zapatos imposibles de Manolo Blahnik. Si bien parecen defender el folleteo alegre y sin remordimientos, sus féminas en el fondo no ansían otra cosa que casarse por todo lo alto. No es casual que el icono masculino que subyuga a la protagonista se apode “Mr. Big”, confirmando que el mayor deseo de una hembra es esposarse a un acaudalado y dominante macho alfa. Y es que los escarceos de nuestras protagonistas -además de infinitos y multiorgásmicos- no serían más que el arduo camino de perfección que hay que recorrer para dar con el príncipe azul. Confieso que durante mucho tiempo he temido mis propias reflexiones, recriminándome por no gozar con “Sex & the City” como mandan los cánones de lo cool, pero hace algunos fines de semana Maruja Torres, una vez más, vino a aliviar mis más profundas pesadillas, tachando abiertamente de “machista” a este emblemático serial. ¡Gracias Maruja!

AVENTURA. Otro falso amigo bastante común es la nueva concepción del viaje. Y es que la democracia no sólo ha llegado a nuestros armarios a través de Zara, si no que también se ha adueñado de nuestras preciadas vacaciones, low cost mediante. Desde hace algunos años, los confines del mundo son moneda corriente en el álbum de fotos de cualquier individuo. Asia está a la vuelta de la esquina. África es parada obligatoria, tribu incluida. Los paraísos tropicales nos resultan ya aburridas réplicas de lo que Benidorm siempre nos ofreció. Buscamos la aventura radical, la originalidad más fashion (perdón por el oxímoron), ir más lejos que nadie antes que nadie. Y es que en el fondo, Adam Smith late en nuestros corazones y el espíritu capitalista prima sobre el aura romántica de los aventureros de antaño. El placer ya no está en el descubrimiento, con todos los gozos y desdichas que la improvisación provoca, si no en la acumulación de destinos exóticos, asegurándonos de que vimos lo que tocaba ver en el menor tiempo posible al mejor precio posible. Puro consumo de masas,  bajo una sexy pátina de polvo del desierto.

NEW AGE. Por poner un último ejemplo, mencionaré la espiritualidad New Age, de la que además me confieso, en ocasiones, víctima. El existencialismo y el pop nos han dejado pobres en recursos espirituales. Ya se sabe: “el infierno son los otros” y una canción no puede durar más de 2 minutos. Con estas prisas y una fe cada día más dubitativa y desorientada, ¿quién puede crearse una hoja de ruta religiosa como Dios manda? Aquí es donde entran en juego las nuevas técnicas de meditación, las enseñanzas de gurús de diverso pelaje,  la aromaterapia, la cromoterapia…: un sinfín de vías para alcanzar nuestra “peace of mind”. En el fondo, todos necesitamos un anclaje espiritual en momentos de desconcierto y la espiritualidad puede manifestarse de formas muy diversas. ¿Cuándo empieza a convertirse en un falso amigo? Cuando supera los límites de nuestro interior para alcanzar nuestros bolsillos, es decir, cuando funciona como reclamo publicitario. ¿Y es que cuántas veces hemos visto la palabra zen estampada como logo en productos altamente deseables…?

PÍLDORAS. No hay mejor medicina que un poquito de catarsis, así que desde aquí os animamos a que busquéis vuestros propios falsos amigos y como nos decían en aquella colección mítica de libros juveniles: “Elige tu propia aventura”. Siempre tendrás dos opciones: mantenerlos o rechazarlos. Al fin y al cabo no dejan de ser amigos y abandonar a un amigo -ya se sabe- no es tarea fácil para las gentes de buen corazón.

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