ANGELINA VS SARAH O UNA DE SEXO, VIOLENCIA Y VOTOS

CENSURA. La Advertisting Standard Association prohíbe en Gran Bretaña el cartel de la nueva película de Angelina Jolie, “Wanted”. El motivo es que “proyecta una imagen glamourosa de la violencia”. En el cartel, una tatuadísima Angelina sostiene un revólver del tamaño de su antebrazo, mientras en un segundo plano, su compañero de reparto nos apunta fijamente. ¿Por qué este cartel, precisamente, y no otro de los muchos que amenizan el cine ultra-violento llama la atención de los censores?


MADRES. En algún otro lugar del imperio, otra mujer sirve como reclamo, en esta ocasión para recaudar votos republicanos. La ex-gobernadora de Alaska luce porte y flequillo para restaurar el orden y defender la vida (¿acaso alguien puede estar en contra?). En Sarah Palin podremos confiar. Es mujer, tiene un hijo “especial” (sic) y otro a punto de ser enviado a Irak. Si la votamos nos sentiremos actuales, aún diría más ¡modernos!, aunque lleve a un señor mayor colgado del brazo. Meses atrás, veíamos en todas las portadas a la ministra Chacón pasando revista con su tripa de 7 meses, mirando con gravedad a sus soldados. Defensa y maternidad, en el fondo, son conceptos muy relacionados. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?!

MARKETING. La mujer en política ofrece una serie de ventajas que hombres grises vestidos de traje ya nunca podrán aportar. Coraje, riesgo, afectividad, sentido del deber, generan un valor añadido único que cotiza caro. ¿Utilitarismo? Quizás, pero los caminos del señor -hacia la independencia y el igualitarismo- son insondables. Nos gusta verlas, aunque sea comentario obligado los centímetros de su tacón o lo fino de su talle. Si Obama es negro en cada reportaje que se hace de él, ¿cómo no serían ellas hembras en cada aparición? Pasará mucho tiempo hasta que dejen de serlo, negro él, mujeres ellas.

MUÑECAS. Ya está en venta la muñeca de Sarah Palin, que puedes vestir como juguetona colegiala, ejecutiva agresiva o como la mismísima Lara Croft. El omnisciente merchandising nunca se hace esperar. ¿Por qué nos gusta ver a Palin como colegiala caliente? ¿Para dominarla mejor? ¿Por qué los censores británicos no soportan la visión de la sensual Jolie empuñando un arma? ¿Porque se sienten dominados? Símbolos fálicos aparte, quizás les guste demasiado ese póster y se sientan salvajes y excitados, capaces de empuñar un arma por echar un polvo. Eso, ya se sabe, asusta.

EROS Y TANATOS. Quizás la bipolar Jolie, quien lo mismo salva niños en misiones humanitarias, que acribilla a balazos a sus enemigos fílmicos, sí haya sido capaz de resolver esa tensión latente entre sexo y violencia. Y es que en Occidente somos muy malos integrando extremos opuestos.  Se dice que el sexo es un remedio contra la muerte y que le da de su propia medicina (el orgasmo como “petite mort”). Puede ser. De lo único que estamos seguros es de que no hay mejor publicidad que una buena censura.

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