LIBERACIÓN

Una calle del Village neoyorquino. Un revuelo de cuerpos jóvenes y guapos conquistando el escaparate. Ricos orgullosos de ser ricos. ¡Gracias Dolce & Gabbana, por habernos liberado!

Gracias por dejarnos ser barrocos y llevar larguísimas melenas cayendo sobre nuestros hombros, lánguidas como esta tarde que no se acaba nunca… Hablaremos hasta la madrugada de lo mucho que nos gustamos, con indolencia y estilo, susurrando nuestros nombres también larguísimos al borde de una copa de champán.

Y ahora dime, ¿quién quiere ser una percha de Armani pudiendo ser rico y además decirlo?

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