MALDITOS ROEDORES

FASCINACIÓN. A bordo de un vuelo de American Airlines, encuentro una revista llamada Skymall. Aguarda agazapada a nuestros billeteros desvalidos. La hojeo a punto de aterrizar, sintiendo verdadera ansiedad por no poder leerla con el detenimiento que merece.

BLANCO. Es difícil, por no decir imposible, quedarse sólo con uno de los miles de ítems que vende, ya que todos poseen una extraña belleza. Imagino la angustia del norteamericano solitario, buscando repoblar su hogar a base de objetos ingeniosos. En las películas de arte y ensayo, el norteamericano solitario es un emblema de la vacuidad de nuestras sociedades consumistas y es un hombre blanco, que igual puede matar que amar apasionadamente. Había un torrente de emoción, ¡lo sabía!, oculto entre los pasillos del Wall-mart.

ULTRAVIOLETA. Es difícil quedarse con uno, pero si tuviera que elegir, probablemente compraría el UV Toothbrush Sanitizer. El aparato tiene por objetivo esterilizar nuestros cepillos de dientes con el fin de destruir los “millones de microorganismos” que se acumulan día a día, gracias a potentes rayos ultravioletas.

REVELACIÓN. Este objeto aparentemente inofensivo, en forma de OVNI de dibujos animados, pone en duda los cimientos de nuestras creencias cotidianas. 1/ En nuestro cepillo de dientes, símbolo de limpieza, buen aliento, besos higienizados y dientes listos para morder manzanas, hay suciedad. Más que eso, hay millones de microorganismos. 2/ De nuevo, esos malditos microbios, esos malditos roedores, que viene a demostrarnos que nuestro universo de cosas tangibles no es más que una aglomeración de partículas que nunca veremos y en las que nos disolveremos como polvo de detergente al morir.

RESTOS. Y es que podemos contagiarnos de nosotros mismos si no eliminamos nuestros restos de bacterias de nuestros propios objetos. ¿Cómo curaría semejante enfermedad el norteamericano solitario? Matando o amando ferozmente, pero eso le saldría muchísimo más caro que un UV Toothbrush Sanitizer a 39,99 dólares.

* El cuadro de la sonrisa es de Donald Neal y se llama “Dr. King”.


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