BOLSOS, TACONES Y OTRAS PARTES DE LA ANATOMÍA

Gracias Marc Jacobs, gracias Juergen Teller. Habéis conseguido lo que miles de ciudadanos con derecho a voto pero profundos deseos insatisfechos, ansiaban. Habéis tirado a Victoria Beckham a la basura. En una bolsa probablemente reciclable como mandan los cánones, esparcisteis las piernas de la exSpice en primer plano. Me gustan sus tobillos rudos, de jovencita inglesa curtida en horas de discotecas, de virginidad mal perdida oliendo a cerveza. Son tobillos que acaban una pantorrilla corta enfundados en un zapato ortopédico. La moda no es moda si no roza el ridículo.

Después, en un derroche metafórico, la coronasteis con plumas a modo de pavo real, en una foto donde parece flotar en el aire como el muñeco que cualquier taxista desearía colgar en su coche. Le asoma un sujetador que cubre con dificultad un pecho siliconado, una esfera perfecta que cuelga de un escote vigoréxico donde se puede contar cada hueso. Y de nuevo esos pies pequeños, en zapatos extremadamente justos.

Los medios se exaltan, corren ríos de tinta. ¿Por qué se rebaja a semejante humillación? ¿Ha perdido el norte? Quizás Victoria se ha entregado al glamour como la damisela rubia que sacrificaban a King Kong. Es más grande que ella, es más fuerte que ella, pero hay algo en esa monstruosidad que le excita y hará lo que pida con feliz resignación. Nuestra joven heroína de clase obrera ofrece su cuerpo y su alma a los dioses de la moda. Y en un agradecimiento profundo, latente, emprende un viaje sin retorno de la mano del hombre que decidirá nuestros destinos estéticos.

Posh es el polvo confesado inconfensable de un buen amigo mío, cuyo nombre ocultaremos aquí para evitar represalias. Tras un largo debate interno, he llegado a una conclusión. Lo que lo que hace sexy a la exSpice es su obstinación y su generosidad. Hace más de 10 años, Victoria aún tenía mofletes. Con fuerza de voluntad, ha conseguido tragárselos y del mismo modo, ha ido borrando las señales que la hacían humana. Convertida en un Frankenstein moderno, es la perfecta víctima para un exceso amor y se entregará a tu lívido aquí y ahora.

“Sin tacones no puedo pensar” nos dijo hace poco Victoria. ¡Qué epitafio más hermoso para una reina de baile de graduación!

PD_ Dejo para la reflexión, otro derroche de lírica: “Puedes ir hecha un asco, pero si llevas un bolso de 900 € te encuentras fantástica”. Entre unos pechos de silicona y unas gafas de pasta, no hay tanta diferencia. Ambos son símbolos de lo que una persona quiere llegar a ser. Al fin y al cabo, nos construimos desde fuera. ¡Y sí! La frase es de Isabel Coixet.

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