EL MINISTERIO DE LA ABUNDANCIA

ALEGRÍA. Las grandes empresas salvarán el mundo. Sin ir más lejos, hoy mismo, Repsol y Endesa irradian mensajes de esperanza desde el televisor. Es revelador que ambas tengan lo mismo que decirnos. “Inventemos el futuro” nos dice la primera. “Para los hijos de tus hijos” promete la segunda.

ALELUYA. En el anuncio de Repsol, un creativo tuvo la idea de ornamentar cuerpos diversos (diversité, égalité, rentabilité) para ilustrar las grandes obras de la humanidad. Desfilan ante nuestros ojos en forma de tatuaje de galería neoyorquina, el pan, la rueda, Madame Butterfly: nunca antes fueron tan ajenos, aun a 10 palmos de nuestro sofá. Hay algo tenebroso en la ejecución del anuncio, que nos resulta hipnótico y que nos conduce a un futuro de ultra-diseño. Sí, ¡yo también quiero ir a esa discoteca! gritamos algo confusos.

AMÉN. “Hacia una nueva conciencia” reza el final del anuncio de Endesa. Nos recuerda al mundo libre de 1984 y ansiamos dejarnos guiar por una multinacional que cambiará nuestra percepción de nosotros mismos. Miles de niños globalizados y concienciados nos gritan desde megáfonos para exigirnos un futuro acogedor donde engendrar miles niños globalizados y concienciados.

NOSTALGIA. Echo de menos los años 50 cuando los anuncios nos vendían objetos y no filosofía. A la felicidad por el consumo. Tantas familias no pueden estar equivocadas. Encuentro esta imagen idílica en la que una pareja descubre el rollo de plástico –handy wrap- y presa de una euforia repentina, incontrolada, envuelven docenas de sándwiches mientras le dan sentido a sus vidas. Se retractilarán el uno al otro y podrán besarse sin ni siquiera intercambiar saliva.

SLOGAN. Vendednos objetos y os daremos nuestro dinero, pero no nos pidáis nuestras almas. Se busca creativo que compre frase para lavar conciencias. Cobro royalties.

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