POETA RAJOY

findelacita

Uno piensa que Rajoy no es de esos hombres que te puedan hacer soñar y de pronto, el jueves pasado, se saca un ripio del bolsillo y se adueña de las redes sociales con el ya famoso trending topic “Fin de la cita”. Esa expresión, destinada a morir entre los paréntesis que le asestó el redactor del discurso, cobró vida en la voz del presidente, quien lo recitó como esas plegarias antiguas que se susurraban en bucle a los pies del confesionario. Emulando a Beckett, nos recordó al “Final de la partida”, cuyo estancamiento y pesimismo combinan tristemente bien con la mayoría de nuestras gradas políticas. Nos recordó incluso a aquella película, “Final del romance”, sobre intensos amores bajo las bombas, exudando arrebato como el mismísimo Ralph Fiennes, pasado, eso sí, por su tamiz de registrador de la propiedad. Con ese talento tibio, Rajoy repitió la terca expresión, no sólo privándole de su supuesto mutismo, sino metiendo al resto del discurso prácticamente entre paréntesis. Una comparecencia crítica, en la que admitía haberse equivocado, de puro bueno que es, y en la que aprovechaba para declarar que estamos a punto de salir de la recesión, quedó ahogada en los cantos de sirena twitteros que elevaron ese “Fin de la cita” a las cumbres del humor castizo.

¿Es una inteligencia superior la que llevó a Rajoy a explicitar los fines de la cita, para apagar el impacto de sus otras palabras? ¿Es una bárbara intuición del 2.0 la que le hizo oler el trending topic a la legua? Rajoy, de pronto poeta, de pronto misterio, nos vuelve a maravillar por su capacidad de evasión, elevando el paréntesis a una de las bellas artes (de la fuga).

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