EL PECADO DE AVARICIA
NAVIDAD. Ahora que el alkaselzher empieza a hacer su efecto y digerimos poco a poco las navidades, recupero con delectación una noticia firmada por Diego Manrique en El País. La ganadora del concurso británico Factor X, Alexandra Burke, alcanza el número 1 de las listas de éxitos gracias a su versión de la mítica Hallelujah, original de Leonard Cohen. En el número 2, resucita Jeff Buckley con su antológica interpretación del mismo tema. Invocado por un grupo de melómanos dispuestos a evitar semejante profanación por parte de un reality, la versión de Buckley subió como la espuma alcanzando casi a la nueva esperanza blanca -negra- de la música británica.
CONCEPCIÓN. Si analizamos el vídeo de Burke, descubriremos la fórmula de la Coca-cola o cuáles son los ingredientes para fabricar un éxito. La creatividad la conseguimos a base de unos buenos royalties –el talento es como los niños del mundo, si ya hay tantos, ¿por qué no adoptarlos en lugar de parirlos?-. Un decorado solemne con velas, que indique al telespectador que se va a emocionar. Y por supuesto un buen crescendo final, orgásmico y múltiple como mandan los cánones de lo políticamente correcto. El vídeo de Alexandra Burke emite destellos de celofán y como si estuviera untado de vaselina, se escurre suavemente por nuestras gargantas saturadas.
PECADO. ¿Acaso no es tan profundo el sentimiento de Burke como el de Buckley? ¿Por qué esos melómanos se embarcaron en una lucha sin tregua por desbancar a la ganadora del concurso? La materia de la que están hecha los sueños es delicada y para ellos –nosotros-, asumir que el objeto de nuestra veneración puede disolverse en la masa de lo popular es trágico. Los fans de Burke nos muerden la identidad como un perro rabioso que nos pisa los talones. Si también a ellos se les eriza el vello oyendo Hallelujah, ¿no será que nos parecemos un poco?
CRUCIFIXIÓN. Por otro lado, ¿qué es mejor? ¿Que el primer lugar de una lista lo ocupe la versión edulcorada y adulterada de una obra maestra o un original paupérrimo? Un optimista humanista (el ripio va con el personaje) podría decir que lo primero: siempre es mejor que la calidad se disperse como polen por el mundo. Un romántico descreído dirá lo contrario: que la escoria se revuelque en la escoria y deje intactos a nuestros santos particulares. Noli me tangere. Ahí os dejo carnaza para meditar. Paternalistas contra marginales. El derecho de propiedad (de nuestros ídolos) en el meollo del tema.
CONFESIÓN. Yo, como os podéis imaginar, sufro el pecado de ser posesiva y para expiarlo me dispongo a rezar tres canciones de “Grace”. Amén.
Estoy llorando de emoción…, snif, necesito pañuelos…, pero con quien estoy, ah, la negrita, Burke, qué encanto.
Camina sobre las nubes -fíjate en la bruma-. Su imagen se multiplica -pantallas- ubicua como la del Señor, nuestro Señor, amén (bueno, La Virgen, pero es que lo de las personas en la cristiandad es de lo más complejo, pa mí). Los destellos de luz indican que, efectivamente, se trata de una alabanza a la divinidad. Las cámaras, esos ojos divinos, son movidos e intercambiados por el Dios Realizador…
La “pluma” del señor que comenta primero, tras la canción, contribuye a remarcar la emotividad: “Aim sorry, dat guós ambilivibal…, ancruayabal”
Creo que nunca había visto una comunión tan emotiva -porque están comulgando. Siento los sexos de las comentaristas húmedos de rocío celestial, dan ganas de llorar y, al tiempo, siento una turgencia rompedora en la entrepierna… Sorry.
Ambilivibal… Me recuerda la orgía que se monta en El Perfume, de Patrick Suskind. -¡¡Ya sé que soy un pervertido!!, ¡¡sálvenmeeee…!!
El tema del post es muy interesante, los ofendidos por ver profanado su ídolo…
Beatos contra profanos. ¡Mundo paganizado! El poder del corazón.
Ancruayabol
PD: mi otra persona me dirá:
-¡sólo es un programa de televisión!
Respondo:
-¿Pero es que hay algo más…?
y yo me pregunto….
1. ¿Por qué nadie reivindica a Leonard Cohen como autor y primer interpréte de esta canción?
2. ¿A qué clase de maquilladores ha contratado Factor X que no son capaces de disimularle al bigote a la negra? Con la de negras que hay en UK tendrían que estar harto duchos en el arte del disimulo bigotil, ¿no te parece?
3. ¿A qué viene el vestido y complementos de diosa griega de la muchacha?
4. ¿Por qué nuestros programas patrios no se lo curran un poquito más y hacen puestas en escena como las anglosajonas? Si son cuatro luces y un poco de humico blanco, tampoco se va tanta pasta ¿no?
5. ¿Por qué nos tuvo que dejar Jeff? Pagaría el sueldo de un año (u dos) por tenerle a mi vera y que me cantara con la guitarrica Hallelujah una y otra vez…
Buen finde!!!!!
Querido Sensaciones, efectivamente, esta final de Factor X es una auténtica comunión con la divinidad. Puro rocío celestial entre las piernas, expresión que me ha encantado. Qué barbaridad. Parece un auténtico orgasmo místico colectivo… Me hace gracia porque en los Factores X, Y o Z, patrios, no recuerdo semejante veneración por ningún concursante. Esa mala leche cañí siempre te asegura que alguien dará la puntilla justo después de la ovación…
Dear Sergio, respondiendo a tus -sin duda- esenciales preguntas:
1. Absofuckinglutely. De hecho, en el artículo original, Diego Manrique, nuestro querido pope patrio, decía que entre una cosa y la otra, al final Leonard Cohen será quien verá en torno a 1 millón de libras de royalties con la tontería. Desde aquí nos alegramos.
2. Lo del bigote clama al cielo. A mí me ha parecido tan tremendo que me he cuestionado si no será un perfilador mal puesto o algo así… (Siempre pienso en positivo, ya lo sabes!)
3. Esta moda greco-romana no es para mí. Las fiestas de la toga son para la universidad por amor de Dior.
4. Uf, cuando nuestros programas patrios se lo curran, te encuentras a Soraya alzada por 8 maromos que te da una cosilla por la pobre, que a mí no me compensa.
5. Mira, yo pagaría el sueldo de toda una vida, no ya porque Jeff Buckley me cantara al oído, si no por cruzármelo en la peluquería, no te digo más. Una de las grandísimas frustaciones de mi vida es no haberle visto en concierto. En fin. Nunca me recuperaré de la muerte de este hombre, qué vamos a hacer…
Pero bueno, no nos pongamos melancólicos, que es sábado!
Buen finde, a gosar!!!!!
no tengo palabras, perla…
es que de verdad no me salen.
Cada palabra de cada acertada palabra de cada frase de cada uno de tus textos son dianas certeras de gusto exquisito y mejor prosa.
Yo ya no quiero escribir un blog. Ni siquiera quiero ser tú. Yo de mayor quiero ser tu blog, saber de todo y además saber expresarlo.
Ole tus huevos perla!
y encima, voy y me confundo (sustituir “cada palabra de cada acertada palabra” por “cada letra de cada acertada palabra”)
Queridísimo Alfonso, yo lo que quiero es ser uno de tus personajes ilustrados y soltar alguna de sus maravillosas frases. Me dices cosas que me llenan de emoción… de veras. Desde aquí te hago una reverancia de agradecimiento y de admiración. Lots of love!
tú no soltarías frases, soltarías perlas!